LA IMPORTANCIA DE CONOCERNOS A NOSOTROS MISMOS, DE RECONOCERNOS BUSCADORES Y DE SABER QUÉ BUSCAMOS, AQUÍ Y AHORA
En el corazón de todos nosotros, vive el anhelo de la felicidad, el misterio de la vida y la sinceridad con que debemos admitir lo pequeño que es nuestro conocimiento del Universo y la enormidad de lo desconocido.
Cuando nos encontramos frente a un niño recién nacido, ó al comtemplar una radiante puesta de sol con un cielo pincelado con colores únicos, que sólo pueden ser hechos por un único Creador, nuestro Creador, nos conmueve y emociona y es ahí donde entramos en contacto con nuestra espiritualidad en las cosas cotidianas.
Buscar lo sagrado en cada pequeña cosa, buscar la verdad, buscar el conocimiento, buscar y encontrarnos a nosotros mismos y sentir que estamos, a la vez, en los otros.
Sice Jack Kornfield, en su libro "Entre el Extasis y la vida Cotidiana": el despertar nos llama de mil maneras. como canta el poeta Rumi: "Las uvas quieren convertirse en vino". Algo nos empuja hacia la completud, hacia el estar completamente vivos, aunque no lo recordemos. Los hindúes nos dice que el niño canta en el vientre, "No dejen que olvide quien soy", pero que luego del nacimiento, la canción cambia a: "Ah, ya no me acuerdo".
Pero con la misma certeza de que existe un viaje, existe una vuelta al hogar.
Para ilustrar estas búsquedas de nosotros mismos existe un antiguo relato ruso que ilustra la honestidad que la espiritualidad requiere de nosotros y dice así:
"En lo profundo del bosque, vive Baba Yaga, es una anciana con un terrible rostro de bruja que revuelve su olla y sabe todas las cosas. Buscarla nos aterra, pues nos obliga a entrar en la oscuridad de ese bosque, a hacer preguntas peligrosas, a salir del mundo de la comodi-
dad y la lógica.
Cuando el primer joven buscador llega temblando a la puerta de la choza de Baba Yaga, ella pregunta: "¿Vienes por tí mismo ó te envía alguien?". El joven, alentado en su búsque-
da, por su familia, responde: "Me envía mi padre". Sin demora, Baba Yaga lo arroja dentro de la olla y lo cocina. La siguiente en intentar su búsqueda, una muchacha, ve el fuego hu-
meante y oye la risa cascada de Baba Yaga. Baba Yaga vuelve a preguntar: "¿Vienes por tí
misma ó te envía alguien?". Esta muchacha se ha visto impulsada al bosque por sí misma, ha ido a ver qué encuentra. "Vengo por mí misma", responde. Baba Yaga también la arroja dentro de la olla y la cocina.
Mas tarde, una tercer visitante, nuevamente una muchacha, muy confundida con la complejidad del mundo, llega a la casa de Baba Yaga, en lo más hondo del bosque. Ve el humo y sabe que es peligroso. Baba Yaga la enfrenta: "¿Vienes por tí misma ó te envía al-guien?". Esta muchacha responde la verdad: "En buena parte vengo por mí misma, pero también en gran parte, vengo por otros. Y en gran parte he venido porque tú estás aquí, y por el bosque, y por algo que he olvidado, y en gran parte, no sé por qué he venido".
Baba Yaga la mira por un momento y dice: "Tu servirás", y la hace entrar en su choza.
* Esta breve historia nos enseña con un estilo muy pintoresco e impactante, la necesidad de saber reconocer el origen de nuestros miedos y limitaciones, pero al mismo tiempo se-
guir adelante en los proyectos.
El bosque profundo y oscuro, es nuestro subconsciente, lo implícito, lo que no se ve.
Baba Yaga, representa todos nuestros miedos y dudas.
La propuesta es, superar, al igual que la tercer muchacha del cuento, las incertidumbres que nos presenta la vida; pensar y pensarse, darse permiso para preguntar y preguntarse por sí mismos y por el mundo que nos rodea es la clave para el trabajo interior, el crecimiento y la completud. Depende de cada uno; la búsqueda de la Felicidad es un cami-
no que no es lineal, sino circular y continuo y no siempre tenemos todas las respuestas; in-
terroguemos entonces a la vida misma, interroguemos las palabras, los silencios, las sensa-
ciones, los actos propios y ajenos por pequeños que nos parezcan, "lo más profundo, se oculta la mayoría de las veces, en la superficie", dice E. Pichón Riviere, interroguemos hasta lo más obvio, de dónde provienen los patrones de pensamiento que tenemos hoy, son nuestros? ó alguien nos dijo cómo debíamos pensar y sentir, con éstas y otras pregun-
tas vamos haciendo conscientes nuestros pensamientos, acciones y palabras y vamos acce-
diendo al control de nuestras emociones ... No vaya a ser que los miedos nos paralizen y Baba Yaga nos termine cocinando en su olla.-
* Sabemos que las ansiedades básicas, surgen al momento de afrontar situaciones nuevas ó cambios. Estas ansiedades, tan básicas como humanas son el miedo a la pérdida y el miedo al ataque, todos los experimentamos en mayor ó menor grado; la diferencia está en cómo nos posicionamos frente a esas situaciones, si lo hacemos conociendo y manejando nuestras emociones, es decir, con el autoconocimiento necesario, podremos obtener mejores resul-
tados y solucionar problemas que de otra manera, nos podrían generar conflictos, cuando no enfermedades que nos impiden disfrutar con plenitud de las relaciones y vínculos con quienes comparten nuestra vida.-
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